Alan Turing, el arma secreta de los aliados

 

En 1934, Turing se licenció en Matemáticas por la Universidad de Cambridge, y dos años más tarde publicó un artículo que revolucionó la lógica de esta ciencia titulado Sobre los números computables, con una aplicación al problema de decisión, en el que ya hablaba del concepto de algoritmo y exponía las bases de su máquina de calcular: la Máquina Universal, conocida más tarde como Máquina de Turing. Entre los años 1937 y 1938 se doctoró en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey. En su tesis anunciaba el concepto de hipercomputación, un sistema que iba a permitir la resolución de problemas que carecían de una solución algorítmica.

El 3 de septiembre de 1939, Gran Bretaña entró en guerra con Alemania. En ese momento, Turing fue contratado como criptólogo por el ejército británico en Bletchley Park, una instalación militar ultrasecreta localizada en Buckinghamshire y conocida como Station X. Allí se llevaron a cabo los trabajos de descifrado de los códigos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La misión de Turing era intentar descifrar el sistema de cifrado de una máquina desarrollada por los nazis llamada Enigma, que el ejército polaco le había hecho llegar. El problema residía en que los alemanes cambiaban diariamente el sistema de cifrado a las doce de la noche y Turing y su equipo debían trabajar a contrarreloj para desarrollar un sistema que fuera capaz de desencriptar los mensajes enviados por los alemanes antes de cada medianoche.

Enigma había sido inventada por el ingeniero alemán Arthur Scherbius tras la primera guerra mundial. Esta singular máquina generaba códigos basándose en el intercambio de signos. Su funcionamiento se basaba en enviar mensajes encriptados que alteraban la forma, pero no el contenido, con el objetivo de evitar que las encriptaciones fueran descifradas en caso de que estos mensajes fueran interceptados por el enemigo.

Junto a su amigo, el matemático británico-estadounidense Gordon Welchman, Turing desarrolló a finales de 1939 y mediados de 1940, una máquina a la que bautizaron como Bombe (una palabra polaca para definir un tipo de helado), con la que consiguieron descifrar con éxito las transmisiones de Enigma. La Bombe eliminaba un gran número de claves enigma probables minimizando las posibilidades. Para cada posible combinación se ponía en marcha con electricidad una cadena de deducciones lógicas. Así, era posible detectar cuándo existía una contradicción y, de este modo, desechar esa combinación. A principios de 1942, se interceptaron y descifraron alrededor de 40.000 mensajes, que se duplicaron en un mes, logrando finalmente interceptar y decodificar dos mensajes por minuto. Según el premier británico Winston Churchill, el trabajo realizado por Turing ayudó a reducir entre dos y cuatro años la guerra en Europa, salvando, de este modo, catorce millones de vidas.

A pesar de que Turing fue elegido miembro de la Royal Society de Londres en marzo de 1951, de ser considerado el creador de la inteligencia artificial, la ciencia cognitiva moderna y uno de los primeros científicos en plantear la hipótesis de que el cerebro humano es en gran parte una máquina de computación digital, su vida estaba a punto de dar un terrible vuelco. Un año después, en marzo de 1952, Turing fue acusado de "indecencia grave y perversión sexual" y condenado a un año de prisión por algo que en aquella época estaba gravemente penado en Gran Bretaña: ser homosexual. Para evitar la cárcel, Turing se sometió a una "terapia" de castración química para reducir la libido a base de un compuesto que actualmente se conoce como dietilestilbestrol, un estrógeno sintético. En una carta dirigida a un amigo, el propio Turing decía: "La historia de cómo todo esto llegó a conocerse es larga y fascinante y te la resumiré algún día, pero ahora no tengo tiempo de contártela. No cabe duda de que saldré de ella como un hombre diferente, pero aún no sé cuál…".

El 7 de junio de 1954 se descubrió el cuerpo sin vida de Alan Turing junto a una manzana a medio comer recubierta de cianuro (en la actualidad, hay quien ha llegado a sugerir que el logotipo de Apple tenga algo que ver con la manzana que presumiblemente acabó con la vida del matemático). El veredicto oficial de su muerte fue el suicidio, pero las investigaciones que se llevaron a cabo nunca arrojaron pistas claras de que realmente hubiera sido así. Como no podía ser de otro modo, surgieron teorías de la conspiración que apuntaban a que podrían haber sido los servicios secretos británicos los que hubieran acabado con su vida al considerar que Turing suponía una amenaza por sus conocimientos sobre criptoanálisis y que además creyeron que existía un peligro real de que hubiera podido ser reclutado por los soviéticos. En el año 2009, el por entonces primer ministro británico Gordon Brown, se disculpó en nombre del gobierno británico por el trato "absolutamente injusto" recibido por Turing, y cuatro años más tarde, en 2013, el genial matemático recibiría el indulto real por parte de reina Isabel II.